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Por Aideé Zamorano

Ser mexicana es un superpoder. Las mexicanas que estamos intentando estudiar y/o aspirando a un doctorado en Europa estamos académica y profesionalmente muy preparadas. Los estudios en el país de la bandera tricolor son de calidad, el Estado los reconoce y se pueden hacer válidos a nivel internacional. Eso no todas las escuelas instaladas del otro lado del Atlántico lo pueden presumir.

Llegué a España en septiembre de 2024. Había invertido dinero y tiempo para cursar un máster en comunicación en una escuela privada de renombre (o eso me vendieron). Dejé mi país confiando en mi decisión de compra pero pronto descubrí que la escuela no tiene reconocimiento oficial, la calidad académica deja mucho que desear y mi “título” resultó que no tendría validez fuera de esas cuatro paredes. Aquello que planeé como un año de crecimiento profesional podría convertirse en una serie de Netflix.

Mi experiencia no es un caso aislado. El modo de operación es el mismo: Los centros privados realizan campañas agresivas de captación en redes sociales que te prometen becas exclusivas, prácticas increíbles o facilidades para el visado, pero muchas veces es sólo publicidad engañosa.

En España la normativa educativa distingue entre dos tipos de máster: los máster universitarios, que son reconocidos por el Ministerio de Universidades, y los máster propios o privados, que cada institución otorga por su cuenta sin reconocimiento oficial del Estado, ni regulación de calidad. Estos últimos pueden ofrecer formación útil, tal vez, pero no otorgan un título universitario con validez fuera del centro que lo imparte. En la práctica, eso significa que un máster no universitario no te permite acceder a un doctorado en España, ni competir por empleos públicos, ni obtener la equivalencia de título ante la SEP en México. Un tiradero de dinero como decimos en México. 

Lamentablemente, muchas personas extranjeras no conocemos esta diferencia al inscribirnos, hay dueños de empresas (las supuestas escuelas) que están haciendo el agosto a costa de las aspiraciones de estudiantes y las lagunas en la normativa española. Nos dejamos deslumbrar por nombres rimbombantes pensando que en un país europeo todo máster tendría garantía de calidad y validez.

Si una institución incumple lo que te prometió por escrito o de palabra tienes derecho a reclamar. Hay que recordar que las escuelas privadas son un negocio y no una oficina de migración. Así que cuando te amenacen con quitarte la visa y tu compañera sea la soledad migrante, recuerda que tu derecho de reclamar como consumidora no está supeditado a tu estatus migratorio. 

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