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Por Claudia Pérez Atamoros

Apuntes de una neófita con memoria y opinión. 

Vivo en el país de los ciegos y los sordos, de los maniatados, de los impotentes, de los indiferentes, de los miserables, pero también en el de las maravillas, en el que dicen, todo se exagera. Nada es para tanto. En el que algunos se indignan y vociferan ¿Y?; en el que otros, otras, escriben, escribimos… ¿Y?

—¡Buitres, hienas! 

México es un sembradío de cuerpos que no van a florecer jamás… Cuerpos inertes que esperan bajo tierra un entierro; cadáveres ingrávidos sin rostro, sin nombre que se acumulan en los servicios médicos forenses de aquí, de allá y de acullá. Todo el país vive en medio de campos sembrados de exánimes; la nación entera está mortecina, no basta una presidentA, ni buenos deseos, ni negativas ciegas… La república amorosa languidece ante la falta de aceptación del horror que la corroe. ¡Hechos (obras) son amores, y no buenas razones!

—¡Miserables!

Unas pocas y otros menos, rascan y rascan, huelen por doquier, han aprendido a olfatear la muerte de la manera más primitiva, para encontrar las zonas de hedor; a veces vestidas aún de cadáveres putrefactos; algunas con restos humanos y otras, fragmentos óseos de lo que alguna vez fueron una mujer, un hombre, un niño, un abuelo…

LA GUERRA SUCIA

—¡Mienten a placer!

 

Durante tres sexenios priístas (Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo) es decir de 1964 a 1982, nuestro país sufrió una ola inmensa conocida como “guerra sucia” en donde latortura, ejecución extrajudicial, y desaparición forzada derivaron en asesinatos “de muchas de las víctimas de esta política brutal que evidencian la saña e inhumanidad con que se les ejecutó. Fueron frecuentes, por ejemplo, las prácticas de enterramiento masivo de cadáveres en fosas clandestinas, o las de arrojar personas vivas en medio del mar desde aviones del Ejército. Las víctimas no sólo fueron militantes de organizaciones insurgentes, sino también sus redes sociales y, en el caso de la guerrilla rural, comunidades enteras”. 

—Fueron ellos, ellos, ¡nosotros no!

“A partir de mediados de la década de los 90, la cifra de desapariciones forzadas vuelve a incrementarse en México, sobre todo a raíz de la aparición pública de movimientos sociales armados como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1994) y el Ejército Popular Revolucionario (1996). En el año 2000, con el cambio de partido gobernante, la cifra sobre desapariciones forzadas vuelve a decrecer hasta 2006, cuando, bajo el contexto de la llamada “guerra contra la delincuencia organizada” sostenida por el Gobierno Federal, la cifra de desapariciones forzadas nuevamente se incrementa de manera alarmante”.

 

LA GUERRA CONTRA EL NARCO

—¡Ay, qué tiempos señor don Simón!

 

De 2006 al presente, es decir durante los sexenios de Calderón, Peña Nieto y AMLO, no hay suma que cuadre. Cada uno tiene sus datos. Desapariciones, cadáveres acumulados sin identificar y entierros ilegales a ras de tierra; tambos utilizados para disolver cuerpos, basureros en donde queman despojos humanos; y ahora, en el sexenio del “llegamos todas”, sin llegar del todo, nadie, ni ellos ni nosotras, campos de exterminio que no lo son y en donde nomás mataban a los que no se dejaban adiestrar…

LA GUERRA DE FOSAS

—Yo no fui, fue teté… 

 

Avernos varios. México infernal. Así de crudo, así de real. ¿Quiénes no lo ven? Mientras peleemos por las etiquetas, por los nombres y no por reconocer que en nuestro país sobre sus suelos prevalece la ignominia, lo diabólico, lo infame y bajo ellos, habita el tártaro, el horror de camposantos repletos de genocidio. 125 mil 303 personas desaparecidas. 5 mil 698 inhumaciones clandestinas. 38 mil 891 cuerpos sin identificar. 

—A ver a ver… ejemplifica. ¡Exagerados! México sigue saliendo en la lista de los países más  felices.

La Gallera, BCN, El Pozolero, Cartel Tijuana (2009), por lo menos 300 cuerpos disueltos en ácido.

 

El Huizachal, San Fernando, Tamaulipas, Los Zetas (2011), se descubrieron 72 cadáveres de migrantes y en un lugar cercano, 193 más.

 

Durango, Cártel de Sinaloa, (2011), 298 personas exterminadas.

La Barca, Jalisco (2013), CJNG, se hallaron restos de 75 personas.

Colinas de Santa Fe, Veracruz, (2016), Cártel Sinaloa y CJNG, se encontraron 303 despojos humanos.

Ejido El Patrocinio, Coahuila, (2016), C. Sinaloa y CJNG, al menos 170 personas enterradas ahí.

Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, (2019), CJNG, se localizaron los restos de 119 personas.

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