Por Cristina Gutiérrez
El martes 18 de marzo por la madrugada las fuerzas israelíes lanzaron uno de los ataques más mortíferos contra Gaza desde el inicio de la guerra, rompiendo unilateralmente el acuerdo de alto al fuego que entró en vigor hace aproximadamente dos meses. Los ataques han dejado un saldo de 400 muertos y más de 560 heridos, en su mayoría mujeres y niños, y se espera que el número de víctimas aumente debido a que aún hay decenas de personas atrapadas entre los escombros.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que los ataques del martes “son solo el comienzo” y que no pararán su ofensiva hasta conseguir todas sus metas, entre las cuales destaca la destrucción total del grupo militante Hamás.
Los ataques de este martes y la interrupción del alto al fuego establecido se presentan dos semanas después de que Israel haya impuesto un bloqueo total a la entrada de la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Desde principios de marzo el gobierno de Israel ha impedido la entrada de bienes e insumos vitales a Gaza y ha cortado el suministro de electricidad a una planta desalinizadora que proporciona agua potable a la población, como una forma de castigo colectivo que, más allá de su crueldad, viola el derecho internacional humanitario.
El gobierno israelí ha declarado que la reanudación de los ataques contra Gaza es una respuesta a la negativa de Hamás de liberar a los rehenes que aún tienen cautivos, lo cual según el acuerdo de alto al fuego se llevaría a cabo en la segunda fase del mismo. Durante la primera fase del acuerdo de alto al fuego, que transcurrió del 19 de enero al 1º de marzo, se intercambiaron 33 rehenes israelíes por 1,800 prisioneros palestinos e Israel permitiría el retorno de la población a sus hogares y la entrada de ayuda humanitaria. En la segunda etapa del acuerdo, la cual se ha estancado y estaba prevista para unas semanas después, Hamás liberaría a los 59 rehenes restantes, se liberarían otros cientos de prisioneros palestinos e Israel pondría el fin permanente a la guerra con el retiro total de sus tropas de la Franja de Gaza. Y es justamente este último punto lo que ha impedido que se avance en las negociaciones y entre en vigor la segunda fase de este frágil acuerdo pues mientras que Israel exige que sean liberados de manera inmediata todos los rehenes, no está dispuesto a cumplir su parte y retirar su presencia militar de la Franja de Gaza. Por el contrario, como lo indica la reciente reanudación de la ofensiva militar, parece que el alto al fuego permanente y el fin de esta guerra están cada vez más lejos.
suscríbete para leer la columna completa…