Por Marilú Acosta
Ante estas dos letras: IA, nos sentimos Sarah Connor, vestidas con una camiseta sin mangas, luchando por la conservación de la humanidad. Y no sé qué me da más ansiedad, si tenerle miedo a Skynet o que la piel flácida de mis brazos delate mi edad y por eso los humanos me elijan de tributo para apaciguar a las bestias de la IA.
¿Nos encariñamos con las máquinas y viceversa? Al menos con D.A.R.Y.L. (Data Analyzing Robot Youth Lifeform) pareciera que sí.
En 1984, la población es vigilada estrechamente para que el partido único que está en el gobierno, controle la narrativa, a través del Ministerio de la Verdad.
Por más distópico que presenten el futuro tecnológico, con recursos naturales escasos y siendo el más fuerte quien sobrevive, ninguna historia cuenta que quienes acabaron con el agua fueron los centros de datos, esos que hacen que funcione la IA.Tampoco plantean que si ya no hay agua, entonces se acaban las máquinas inteligentes.
Saca la calculadora o papel y lápiz, vamos a ver cuánta agua te gastaste con tus imágenes en Studio Ghibli: multiplica por 4 el número de imágenes solicitadas y obtendrás los litros que consumiste. En 5 días, el planeta aportó 216 millones de litros de agua para que tuviéramos nuestras imágenes de Studio Ghibli. Bueno, el planeta no aportó el agua, porque el agua es extraterrestre, quien la aportó en todo caso fue el universo. ¿Y si el agua fuera ese extraterrestre que estamos esperando nos contacte?
En fin, hay de IAs a IAs, la diferencia radica en la calidad de sus componentes: datos ordenados, procesamiento en máquinas superpoderosas y algoritmos. Como la práctica hace a la maestra, para mejorar la gestión de datos la IA necesita practicar (o entrenarse). Dónde, cómo, cuándo y quién entrena a la IA, es una respuesta tan obvia que se esconde a plena vista. Cada persona que hace una solicitud, sube una imagen, platica con una IA, o aprueba / desaprueba una respuesta, es un entrenamiento. El buenagentismo o la del open source o acceso libre al uso de la IA, es mero espejismo. Te usan para mejorar un software que le da valor a esa empresa de tecnología.
Encima, las empresas que ofrecen un servicio pagado para uso de IA, te está pidiendo dinero para tener acceso continuo y sin limitaciones para que entrenes su plataforma.
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